junio 2026

RECultural estuvo en el Teatro Materón de Palmira para conocer la puesta en escena de Pedro y el Capitán, presentada por la agrupación Espacio Ocho.

 

La obra, basada en el texto del dramaturgo uruguayo Mario Benedetti, aborda la relación entre un torturador y un prisionero en medio de un régimen represivo.

 

Durante la presentación, hablamos con el director de la agrupación, Luis Alberto Sánchez Londoño, quien explicó el enfoque de esta puesta en escena:

 

“La obra trata de un torturador y un torturado. El torturado es ‘Pedro’ y el torturador es el ‘Capitán’. Lo que busca el Capitán es que Pedro le haga una confesión, dándole un nombre y un apellido. Este régimen está persiguiendo a estos personajes, pero aquí, en nuestra propuesta, en esta puesta en escena, los papeles se cambian y quien resulta realmente derrotado es el régimen, representado en el Capitán”.

 

También dialogamos con Víctor Mendoza, actor que interpreta a Pedro, quien contó cómo fue el proceso de construcción de su personaje:

 

“El proceso de creación del personaje de ‘Pedro’ fue bastante exhaustivo. Hubo mucho proceso de lectura e investigación acerca de todo lo que ha acontecido directamente en nuestro país y en Latinoamérica con los líderes sociales, personas secuestradas y demás. Entonces fue un proceso bien intensivo de introspección, en saber cuáles podrían ser las emociones y situaciones que podría afrontar una persona en cautiverio. Para mí es grandioso poder estar en la piel de Pedro y en la de muchos compatriotas que, de alguna u otra manera, por diferentes circunstancias, han estado privados de la libertad”.

 

Desde RECultural seguimos recorriendo los escenarios culturales de Palmira para conocer las propuestas artísticas que hacen parte de la vida del municipio.


RECultural visitó la sala El Teatro Vive, ubicada en el barrio La Perseverancia de Palmira. Este espacio, dedicado al teatro y la cultura, fue fundado por Luis Eduardo Jiménez y Ana Rosario Grisales, integrantes de la agrupación El Teatro Vive.

Ana Rosario Grisales habla sobre el trabajo que durante 18 años ha desarrollado este espacio cultural:

 

“La Sala Escénica y Cultural El Teatro Vive tiene 18 años, donde venimos realizando diferentes tipos de actividades artísticas y culturales. Tenemos una programación de sala permanente, de programación de teatro, tenemos escuela de formación, hacemos tertulias poéticas, tertulias temáticas, también en el marco de la sala realizamos el Festival Nacional de Teatro Popular que este año llega a su décimo octava versión”.

 

Mantener en funcionamiento espacios culturales independientes no es una tarea fácil. Su permanencia en el tiempo requiere esfuerzo, compromiso y sacrificio, especialmente ante las dificultades para acceder a recursos que permitan sostener su programación.

Sobre este panorama, Ana Rosario señala:

 

“No hay una política pública cultural que pueda apoyar, financiar la programación de las salas en el municipio. Por ejemplo, este año fue que tuvimos la oportunidad nuevamente de participar como sala en la Concertación Municipal, pero los recursos son muy pocos en comparación a lo que la sala independiente con su programación y sus actividades artísticas y culturales, pues no es suficiente”.

 

Entonces, ¿por qué seguir apostándole al arte y la cultura?

 

Para Ana Rosario, la respuesta está en la capacidad del arte para generar transformaciones y mantener viva la memoria:

 

“Seguirle apostando al arte y a la cultura es importante para la transformación de la sociedad. El arte juega un papel muy importante en esa transformación, en ese cambio de poder superar todo ese flagelo de la violencia que hemos vivido. Y el arte como herramienta de comunicación, pero también de memoria viva de los sucesos que vive el país”.

 

La sala El Teatro Vive es uno de esos espacios que aportan arte, pensamiento y reflexión a Palmira. Su permanencia representa una apuesta por mantener viva la cultura y fortalecer el papel del arte como herramienta de transformación social.

 

RECultural continúa su recorrido por el arte y esta semana llegó a la Escuela de Formación Artística de Palmira, EFA, dirigida por Lorena Martínez y Edison Ospina.

 

Con 18 años de trayectoria, la EFA desarrolla procesos de formación integral en música, teatro, artes plásticas y danza, dirigidos a personas desde los cuatro años.

 

“Es una escuela de artes integral. Trabajamos música, teatro, artes plásticas y danza”, explica Lorena Martínez.

Para ella, enseñar y vivir del arte también ha sido un proceso de aprendizaje y de demostrar que la cultura puede convertirse en un proyecto de vida.

 

“Les he demostrado que a través del arte sí se puede vivir bien, de una manera muy responsable y profesional”, afirma.

 

Además de la EFA, Lorena y Edison hacen parte de El Topo de Hierro, grupo de teatro y títeres creado hace ocho años, desde donde desarrollan obras, música y otras propuestas escénicas.

 

Compartir saberes con otras generaciones es comprender que el arte posibilita encuentros que nos hacen más humanos y más reflexivos; espacios para jugárnosla siempre por la vida y para evitar que violencia política se adueñe de nuestros corazones.



La Sala Kortina Negra, dirigida por Lady Holguín y Frank Sanmartín, es un espacio cultural de Palmira dedicado a la música, las artes escénicas, la formación artística y el encuentro comunitario.

 

En RECultural conversamos con Lady Holguín, quien nos contó más sobre el origen y la labor de esta iniciativa.

 

“La Sala Kortina Negra nació hace cinco años como Fundación Artística y Cultural La Kortina Negra. No teníamos un lugar donde ensayar ni donde los jóvenes pudieran practicar, así que surgió la idea de crear este hermoso espacio para que las nuevas generaciones encontraran un escenario para ensayar y desarrollar sus obras de teatro”, explicó la artista.

 

Pero la historia de Kortina Negra va más allá de la sala cultural. Se trata de un colectivo artístico nacido en Palmira que cuenta con una amplia trayectoria en el trabajo comunitario y cultural.

 

“El Colectivo Artístico Kortina Negra fue fundado hace 14 años. Es un colectivo de teatro callejero que nació con la iniciativa de trabajar las artes escénicas en sus diversas manifestaciones, como el circo, la danza, el teatro y la música”, recordó Lady.

 

Además, el colectivo organiza el Festival Cultura al Parque, que este año celebra su decimoquinta edición.

 

“El Festival Cultura al Parque es un festival contracultural que nace de una iniciativa juvenil para tomarnos los espacios públicos, porque los espacios públicos son de todos. A este lugar, el parque La Factoría, lo llamamos ‘La Factoría, territorio de paz’, un espacio donde emergen la cultura, el arte y la convivencia entre los grupos juveniles”, expresó.

 

Experiencias impulsadas por jóvenes, como la de Kortina Negra, demuestran que el arte y la cultura no son elementos ornamentales ni decorativos, sino herramientas fundamentales para la formación, la participación y el desarrollo consciente de las nuevas generaciones.

 

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