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Este año el festival Cultura al Parque completa diez años llevando alegría y rebeldía a la comunidad de Palmira. Es un festival que nació de la mano de jóvenes que querían dar vida a los espacios públicos de la ciudad, brindando otro tipo de dinámicas para pensarse la ciudad a través del arte y la cultura.

 

“El festival se realiza en el Parque La Factoría de Palmira. Este año lo realizaremos del 28 de octubre al 1 de noviembre. Serán cinco días donde la voz de la juventud, que se expresa a través del arte, demostrará una vez cómo a partir de la cultura se critica, se reflexiona y se propone un país mejor”, indica Frank San Martin, uno de los organizadores del festival.

 

En la décima versión del festival se podrá disfrutar de teatro, circo, música, y otras expresiones artísticas. Durante la duración del festival se dará vida a los espacios públicos con las voces de la juventud que hacen arte, y piensan y exigen un mejor país.

 

“Darle cabida principalmente a quienes desde el arte se están pensando y trabajando por una mejor sociedad, es uno de los objetivos del festival. La idea es también mostrar que hay jóvenes que luchan en beneficio de la sociedad desde las diferentes expresiones artísticas que practican”, explica Frank.

 

El festival es organizado por Kortina negra, un colectivo artístico de trayectoria en el municipio que forja espacios artísticos y promueve el arte en diferentes sitios de Palmira a través de proyectos e iniciativas autogestionadas.


“Como colectivo artístico no ha sido fácil mantener el festival. Siempre el tema económico se atraviesa, y los recursos que se logran obtener son muy pocos. Pero al final, gracias a la solidaridad de las y los artistas, y algunas organizaciones de la ciudad, el festival se logra sacar adelante, porque la voz de la juventud que quiere cambiar la sociedad por medio del arte, es más fuerte que cualquier adversidad”, concluye Frank San Martín.

Por: Lady Holguín Ospina 

Aquí encontraras los trabajos finales, diez notas periodísticas realizadas durante el proyecto Elarte tiene voz, adelantado con artistas del Palmira y personas asociadas al mundo del arte y la cultura, iniciativa apoyada por la Red de Medios Alternativos y Populares (REMAP), la Red de Artistas Populares del Suroccidente (RAPSO), y cofinanciada por Programa Municipal de Concertación Cultural de la Secretaría de Cultura de Palmira.




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Te presentamos nuestras 10 noticias:


1. 'Todos somos putas' para rato

2. Exposición fotográfica en Semana del Migrante

3. El Paro Nacional tuvo su obra de teatro

4. En Palmira se realizó el proyecto 'El arte tiene voz'

5. Tienda Nueva tiene actor para rato

6. La RAPSO tiene presencia en Palmira

7. Palmira tiene festival de Teatro Popular

8. Verdad que sí podemos

9. Teatro migrante venezolano

10. Cultura la Parque llega a su décima versión


*Las ideas y opiniones aquí expresadas solo comprometen y son responsabilidad de sus autores y autoras.


La pandemia trajo consigo realidades que para muchas personas estaban ocultas. Vivir en burbujas de estabilidad económica fue una de ellas. Una buena casa, un buen carro, vivir en un estrato social 3, 4, 5 o 6, se esfumaron con la pérdida de puestos laborales que permitían a diversas familias pagar deudas a fin de mes y darse una vida basada en el endeudamiento, pero que con la pandemia quedaron en la “misma” condición de otros estratos que requerían de solidaridad, de un mercado que alguien pudiera regalarles para terminar la semana.

Por: Alexander Escobar

Y también aparecieron otras realidades que nunca estuvieron ocultas, simplemente maquilladas. La realidad que vive el sector artístico, el desamparo laboral al que es sometido por una sociedad que dice importarle la cultura y el arte, pero que en la práctica trata a los y las artistas meramente como arreglos ornamentales que embellecen discursos y eventos sociales, sin procurar un ingreso económico permanente que reconozca la importancia de su oficio, es una realidad que aún permanece maquillada.

 

Desde el inicio de la pandemia, la invitación a “reinventarse” para no morir de hambre luego de quedar sin trabajo, fue una constante en todos los sectores de la sociedad, una invitación que al parecer nunca aplicó para al sistema de salud, ni para las políticas públicas que requieren una reinvención radical que garantice la vida y condiciones materiales de existencia dignas a la población.

 

Nada más ofensivo para un artista que decirle que debe reinventarse, porque el arte en sí se reinventa a diario, al ser su alimento y detonante la creación. La reinvención para los artistas no significó otra cosa que ser sinónimo de explotación, representado para la gran mayoría en que, ahora, deben convertirse, sea como sea, en productores audiovisuales, con todos los gastos adicionales y tiempo que ello implica, para lograr “vender” una obra que debe estar grabada en una calidad de imagen y sonido que permita presentarle en el mundo de la virtualidad.

 

Para lavar ese maquillaje que no deja ver este tipo de realidades, entre las tantas medidas que se requieren, está el construir procesos comunicativos donde el flujo de la información contenga el rostro y problemáticas que vive el sector artístico. Y nada más propicio para ello que adelantar proyectos donde sean las y los artistas quienes hablen de lo que hacen, de su mundo, y las comunidades y espacios vitales en que se mueven.

 

En este sentido la importancia de este proyecto El arte es noticia, una iniciativa cofinanciada por la Secretaría de Cultura del departamento del Valle del Cauca, y apoyada por la Red de Artistas Populares del Suroccidente (RAPSO) y la Red de Medios Alternativos y Populares (REMAP), cuyo objetivo fue adelantar un proceso formativo que brindó herramientas de periodismo escrito a artistas de los municipios de Zarzal, Sevilla, Tuluá, Palmira y Cali para que pudieran redactar sus propias noticias.

 

El proceso se desarrolló a través de cuatro clases virtuales, una por semana, y trajeron consigo todas las dificultades y experiencias para quienes venimos de la presencialidad, del encuentro, el tacto y calor humano con el que, antes de marzo del 2020, realizábamos este tipo de dinámicas y pedagogías construidas con comunidades y trabajadas con diferentes sectores de la sociedad.

 

De esta experiencia nos quedan ocho noticias vividas, sentidas, y con rostro de artistas, pues es su voz de donde han salido y construidas con cada línea que habita en sus manos.

 

Es este un primer ejercicio y proyecto piloto corto, pero que lleva implícito un incontable número de vidas, sacrificios, dolores, alegrías y pasiones de quienes, en medio de todas las adversidades, desde el arte han decidido hacer del mundo un lugar diferente, más agradable y justo, o por lo menos más soportable, cada vez que ahora vemos una presentación artística u obra en la virtualidad, mientras los cambios necesarios son logrados.    

 

Alexander Escobar

Coordinador del proyecto

 

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Es tiempo de leer las noticas del arte:

 

1. El arte es noticia en el Valle

2.  Artistas que cultivan el campo, la paz y la reconciliación

3. El Valle tiene Cultura al Parque

4. Muralismo en la vereda El Retiro, una mirada a la esperanza de paz

5. Se abre el Telón Azucarero en Zarzal

6. El festival RAP Caleto, un festival hecho para la comunidad

7. Porque la pandemia no detiene el arte

8. Habitantesde Pizamos 1 se ponen la 10 por la verdad, la reconciliación y sana convivencia

 

*Las expresiones, comentarios u opiniones aquí expresadas no comprometen a la Secretaría de Cultura del Valle del Cauca. Son responsabilidad exclusiva de sus autores.


En las montañas del norte del Valle del Cauca, en el municipio de Sevilla, un grupo de artistas integrantes de la cultura Hip Hop, establecieron desde finales del año 2019 un sistema de producción agrícola, con el que buscan mejorar sus condiciones de vida, posicionar y fortalecer el proceso cultural y social que desarrolla la Fundación Red de Hip Hop, y aportarle a la construcción de paz y reconciliación en comunidades afectadas por el conflicto armado.

Por: Maryi Rocío Grisales Galvis / Sevilla 

Dicho proceso se da en el marco de la implementación del Modelo de Gestión Territorial para la Paz de la Gobernación del Valle del Cauca , por medio del cual instituciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Fundación Paz Sostenible para Colombia (PASO Colombia), la Alcaldía de Sevilla y la Secretaria Departamental de Paz Territorial y Reconciliación, desarrollan una inversión que beneficia a 30 familias victimas del conflicto, población reincorporada del antiguo grupo guerrillero FARC-EP, campesinos y artistas.

 

Según Jhon Freddy Grisales, uno de los artistas integrantes del proyecto, la fundación Red de Hip Hop emprendió este proceso de producción agrícola bajo la premisa de que “el Hip Hop se entiende como una cultura holística, que no solamente se expresa a través de actividades artísticas como el Rap, el Break Dance, el Graffiti y el DJ, sino que también tiene un componente muy espiritual, y esa espiritualidad es la que buscamos encontrar a través de este trabajo en el campo”.


Asimismo, estos jóvenes artistas manifiestan que decidieron hacer parte de este proyecto agrícola porque representa una “apuesta por la reconstrucción del tejido social, y por el fortalecimiento de los procesos organizativos y colectivos, vitales para la construcción de paz en el territorio”.

 

A través de la siembra de los cultivos de frijol, yuca y planto hartón, los integrantes de la Fundación Red de Hip Hop le apuestan al fortalecimiento de procesos asociativos de soberanía alimentaria.

 

“Consideramos necesario fortalecer nuestros lazos con el territorio, con la tierra, por eso le apostamos a la producción agropecuaria, no solamente concebimos la importancia de su componente económico, sino también de su componente espiritual, que implica ese retorno a la tierra, al territorio, buscamos a través de este encuentro con el campo fortalecer nuestra apuesta por la soberanía alimentaria y la preservación del medio ambiente”, expresa Jhon Freddy Grisales.

 

El proyecto se ha visto afectado por la actual pandemia. Jhon Freddy manifiesta que ésta “ha limitado la comercialización de los productos y ha agudizado las problemáticas económicas de los integrantes de la Red de Hip Hop”, los cuales esperan que con una nueva siembra y con la comercialización de cultivos, como el plátano hartón que en un par de meses estará listo para la venta, se puedan reponer perdidas, empezar a mejorar las condiciones de vida de los asociados y destinar un pequeño recurso para fortalecer el proceso cultural, y así en un futuro poder instalar una sede de la Fundación Red de Hip Hop en donde se puedan ofertar procesos de formación cultural y producción musical, para seguir sembrando como en la tierra, semillas de esperanza, paz y reconciliación a través del arte y la cultura.

En la ciudad de Palmira un grupo de jóvenes iniciaron un proceso cultural que ya completa nueve años, dirigido y coordinado por el colectivo artístico Kortina Negra. Se trata del Festival Cultura al Parque, una propuesta que nació para llenar de arte y cultura, con un enfoque social, el espacio público de este municipio.

Por: Frank San Martín / Palmira

“Cultura al Parque nace de luchas artísticas y culturales juveniles de quienes nos empoderamos del espacio público de Palmira para reivindicar el pensamiento desde una visión juvenil a través de tomas culturales, donde el sentir del arte en relación a las luchas sociales y populares juegan un papel importante”, comenta Lady Holguín, integrante de Kortina Negra

 

El nombre del festival proviene principalmente de un parque en particular, el parque La Factoría, donde hace más de dos décadas es común que distintos parches de jóvenes se den cita para compartir en sus tiempos libres.

 

“En el parque de La Factoría con el correr de los años se empezó a dar un proceso contracultural que empezó a ser tomado por distintas expresiones artísticas, personas y colectivos dedicadas al arte. Por eso es La Factoría la sede principal de nuestro festival”, explica la integrante de Kortina Negra.


Este año, a pesar de las restricciones que ocasionó la pandemia, el festival no dejó realizarse. Su programación debió desarrollarse de manera virtual, donde encontramos gran variedad de propuestas artísticas que nos llevaron ver y escuchar todo tipo de música, tanto alternativa como campesina, y otras expresiones artísticas como teatro, circo y performance.

 

En su novena versión, el festival se realizó bajo el lema “contracultura y resistencia”, algo que para Lady Holguín, “es una forma de reivindicar los objetivos del festival, porque Cultura al Parque se propone fortalecer procesos donde el arte y la cultura tengan un sentido social, cuestionador y transformador”.

La infraestructura que fue hace más de veinte años el centro de salud de la vereda El Retiro, en Tuluá, ahora deteriorada por el tiempo y el paso del conflicto en las montañas vallecaucanas, se convirtió en el lienzo de un artista bogotano que plasmó la esperanza de paz y resiliencia de esta comunidad.

Por: Isabel López Obando / Tuluá

Las ruinas que dejó el conflicto armado son espacios que parecen detenidos en el tiempo, que evocan la violencia que pasó cruelmente por los territorios dejando grandes heridas en las comunidades, en las culturas, en lo que fue la vida campesina antes de que corriera el odio y le sevicia.>

 

Esas ruinas que, aunque ultrajadas, aún se sostienen, tienen semejanza con la fuerza de las comunidades que han resistido a la barbarie, al desamparo y al olvido; siguen firmes y reconstruyéndose, porque la vida continúa.

 

Hace más de veinte años, la vereda El Retiro contaba con un centro de salud que pretendía beneficiar a otras veredas cercanas como Guayabito, Naranjal, Alejandría, entre otras, pero que fue abandonada antes de entrar en funcionamiento a causa del desplazamiento forzado, y el tiempo se encargó de deteriorarla.

 

Esta infraestructura fue por mucho tiempo el símbolo del olvido estatal, pero el arte y la comunidad lograron transformar esa sombra en luz, la que da reconocer la resiliencia de los habitantes del territorio. Esto se logró con el trabajo de Camilo Rodríguez, un artista joven de Bogotá que llegó a Tuluá a inicios del 2019 por un amigo que le invitó a conocer el territorio y el proyecto “Huerto del Bosque”, una finca agroecológica que está dando sus primeros pasos.


Camilo se describe como un “buscador de aventuras, receptor de emociones y emisario del arte”, quien llega a El Retiro en la alta montaña tulueña, un lugar habitado por familias campesinas que conservan en su memoria el paso de la violencia y el desamparo estatal, pero que en comunidad han sabido suplir necesidades básicas como el acueducto, y cuenta con una JAC (Junta de Acción Comunal) con la que coordinan proyectos autogestionados para el bienestar de todos. “Acá se hacen mingas para solucionar los problemas de la comunidad o ayudarle a algún vecino”, comenta uno de los habitantes del sector.

 

Es así como al ver la voluntad de Camilo y otras personas de la finca Huerto del bosque, el presidente de la JAC decide aprovechar esa oportunidad para incentivar a las y los niños y jóvenes de la vereda a participar de los talleres de artes que ofrecían estos artistas visitantes de la montaña, especialmente Camilo que, en búsqueda de fortalecer su vocación, se integra más con la comunidad y, entre enseñanzas y diálogos, se fue gestando la idea del mural y el significado del mismo.

 

Jham Poll Castaño es un joven de la vereda que participó de los talleres, y comenta que “al ver el mural y el ave fénix que está pintado, es como si volviera a renacer”, lo que le da fuerza y sentido a la frase “Floreciendo entre cenizas”, que es el nombre que en conjunto le dieron al mural, resultado de varias semanas de talleres “orientados a la participación, la creación y la imaginación”, menciona el artista, y agrega que “el mural fue un tejido colectivo… da la bienvenida a la vereda, y es lindo porque está ligado a la historia y cargado de la energía del territorio”.

 

Los niños y jóvenes desean que regresen los talleres porque “con los talleres se benefician los niños, ya que no hay clases”, menciona Jham Poll. Y es que la pandemia ha dejado a la comunidad infantil y juvenil de la zona sin acceso a la educación y otros programas para la integración, y el mural les hace añorar esos tiempos de creatividad y diálogo que despertó la fantasía y la esperanza de que todo puede ser mejor.

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